jueves, 5 de junio de 2008

Todo llega en la vida

¡Por fin! ¡se acabó! el 24 de mayo de 2008 ya se ha pasado todo quedó más o menos bien si exceptuamos el frío de coj.... que hizo que deslució un poco la celebración. Pero al menos los novios ya pueden respirar tranquilos asomados a la borda del barco del amor por ese Mediterráneo tan nuestro y tan de otros al que maltratamos tanto ambos.

También respiramos las acompañantes, ¡una no sabía que ponerse con este tiempo tan inestable! Por lo menos no llovió, ¡menos mal! aunque amenazar, amenazó de lo lindo. No nos privamos del ulular del viento que quería hacerse presente a toda costa entre los vuelos de los vestidos y los peinados de peluquería. El frío sólo duró la ceremonia en la que se oyeron grandes palabras de amor de todas las clases. El propio e intríseco, el de la amistad y el amor de madre.

Los novios estuvieron muy guapos ¡cómo no podría ser de otra manera! si normalmente todos están guapos, imaginad los que ya son guapos en sí mismos sin afeites ni galas. El ambiente joven, incluida la abuela de noventaytantos de la novia que daba lecciones de vitalidad al personal. No se echaron de menos los niños, que se contaban con los dedos de una mano y no daban guerra. Tuvimos que refugiarnos en la casa por culpa de la temperatura, ¡una lástima! porque los jardines invitaban a perderse; aunque los tacones lo agradecieron. Comimos variado y en pequeñas dosis, lo que supuso un cambio sustancial respecto a otras bodas donde los platos se suceden unos a otros en una serie sin fin. Bailamos con una banda variopinta, ritmos setenteros, y ochenteros americanos, muy de agradecer excepto por alguna que echaba en falta canciones de operación triunfo (hay gente para todo).

Terminamos de madrugada y rotas, al menos yo, pero contentas y satisfechas. Todo salió a pedir de boca y para muestra un botón gráfico entrañable. ¿dónde estaban la gordi y la de azul?

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